Primera Parte
El sistema familiar

I. La teoría de sistemas como marco de referencia para el estudio de la familia

Una manera práctica de estudiar la familia y sus características lo es dentro del marco de la teoría de sistemas(1). En esta perspectiva, todo lo que se diga sobre la operación de los sistemas en general y de los sistemas sociales en particular, pueden aplicarse también a la familia. Por supuesto que hay otros enfoques que sirven de referencia para un estudio de la familia. Nosotros hemos optado por el enfoque sistémico, sin desconocer con esto los valiosos aportes que nos ofrecen métodos.

1. Origen de la teoría de sistemas

Antes de definir lo que es la Teoría de sistemas, hablaremos de su origen. La noción de “sistema” no es una idea nueva. Se remonta a la filosofía griega y probablemente más atrás (pero con una concepción estática, no dinámica). La teoría de sistemas en su conceptualización moderna, es decir, con un enfoque dinámico, fue enunciada originalmente por el biólogo Ludwing Von Bertalanffy (1925). Sin embargo, sólo viene a tener acogida científica en 1945(2).

Sus raíces se relacionan con una tendencia de las ciencias hacia la especialización y compartimentalización. Y aún cuando la teoría general de sistemas no es un rechazo a aquella tendencias, sí hace un llamado a un enfoque interdisciplinario y global de los fenómenos, es decir, al deseo de no aislar más los fenómenos sino de enfocarlos en su interacción. “Debemos dejar de actuar como si la naturaleza estuviera organizada en disciplinas en la misma forma que lo están las universidades”, (Ackoff), pues “la naturaleza, así como el mundo social que hemos creado, es una malla entretejida de tendencias interdependientes y conectadas”.


Para comprender lo que es realmente la teoría de sistemas, y su aplicación a la familia, es necesario tener una visión de las principales teorías sobre el origen de los organismos vivos:

• Existe la Teoría físico-química según la cual, la actividad vital puede explicarse solamente por las fuerzas fisicoquímicas de la materia.

• Existe también la Concepción mecanicista para la cual los organismo vivos se explicarían como el funcionamiento de una máquina, sin necesidad de un principio especial, distinto de ella.

• Y se conoce también la doctrina llamada Vitralismo que afirma que los fenómenos de la vida, no pueden explicarse solamente por las fuerzas físico químicas de la materia común, sino que es menester admitir algún principio vital distinto de aquellas fuerzas.


Desde el tiempo de Descartes, y posteriormente Newton, la concepción predominante del hombre y del mundo en las ciencias (inclusive la biología) fue la de una máquina.

2. La teoría general de sistemas

La Teoría general de sistemas, por el contrario, descansa en un supuesto que Bertalanffy propuso en relación a los sistemas vivientes, esto es, la Concepción organísmica, es decir, la concepción del sistema como un todo; una concepción dinámica opuesta a las concepciones estáticas y mecanicoteóricas. Es la explicación de la realidad (es decir, la totalidad), o de una parte de ella en relación al medio que lo rodea”(3).

La teoría general de sistemas es un enfoque interdisciplinario y, por tanto, aplicable a la citología, a la biología, a la botánica, a la sicología social, a la sociología, y a todo el universo (astronomía).

En los años 30, Kurt Lewin, renombrado psicológo y fundador de la escuela basada en la “Teoría de los campos” (Field Theory), para el estudio del comportamiento humano y de grupos, pensaba ya en el hombre y/o los grupos como sistemas más complejos que un mineral o una célula.
El ser humano es concebido, en consecuencia, como un sistema con muchas partes diferentes que contribuyen a mantener su vida, su reproducción, su acción(4).

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II. LOS CONCEPTOS BÁSICOS DE LA TEORÍA DE SISTEMAS

Al abordar la temática sobre la teoría de sistemas, comencemos, ante todo, por definir lo que es un sistema; cómo se clasifican; cuáles son sus características, etc.

1. ¿Qué es un sistema?

En una forma sencilla podríamos definir el sistema como un grupo de elementos que guardan una relación entre sí y con el medio. Dicho en otras palabras, un sistema es todo organismo con un número de componentes en interacción mutua. O, como afirma Óscar J. Bertoglio, es “un conjunto de partes coordinadas y en interacción para alcanzar un conjunto de objetivos”(5).

2. Clasificación de los sistemas

L. Von Bertalanffy diferencia las siguientes clases de sistemas:

• Sistemas homogéneos: Son aquellos que presentan uniformidad en sus propiedades. Una disolución de sal en agua es, por ejemplo, un sistema homogéneo.

• Sistemas heterogéneos: Son los que están constituidos por una mezcla de varias clases de materia con diferentes propiedades. Por ejemplo, una porción de agua con arcilla es un sistema heterogéneo.

• Sistemas abiertos: Son aquellos que intercambian con su ambiente materia y energía. Un océano, un bosque, una planta, un animal son sistemas abiertos.

• Sistemas cerrados: Son los que intercambian energía, pero no materia. La tierra, por ejemplo, es un sistema cerrado.

• Sistemas aislados: Son aquellos cuya cantidad de materia y energía permanece igual. El único sistema aislado es el universo.

3. Características de los organismos vivos, como sistemas

Los organismos vivos, como sistemas, tienen propiedades especiales:

• Son abiertos, no cerrados: Todos los organismos vivos (y entre ellos está la familia) son sistemas abiertos, porque intercambian energía, materia e información con su ambiente.

• Tienen límites: El límite es aquella región que separa a un sistema de otro. Pero los límites de un sistema abierto son semipermeables.

• Se comunican (Inputs, throughput, outputs): El sistema abierto está en constant comunicación con su ambiente a través de sus inputs y outputs.

Los inputs son “energías” (materia e información absorbida por el sistema); el throughput es un proceso de transformación de la energía (materia o información disponible); los outputs son aquellas energías (materia e información) que el sistema expele como consecuencia de sus operaciones.

Un buen ejemplo de inputs y outputs es el proceso de fotosíntesis en las plantas: una planta recoge energía en forma de luz, alimento y dióxido de carbono. Estos inputs son procesados por el sistema planta; luego los elementos son reorganizados, por el sistema planta (=throughput); finalmente, el oxígeno es expelido fuera del sistema (=outputs).

• Se retroalimentan (Feedback): La retroalimentación puede explicarse como un proceso por el cual el sistema regula sus respuestas a los estímulos del exterior (es un proceso de medición de sus inputs y outputs).

• Son dinámicos (homeóstasisis): Los organismos vivos tienen la propiedad de mantener estables determinadas constantes biológicas y funciones orgánicas frente a las variaciones del ambiente. El conjunto de mecanismos que permite a estos seres mantener constantes sus condiciones internas recibe el nombre de homeóstasis(6).

4. Sistemas, subsistemas y suprasistemas

Todos los sistemas tienen una relación jerárquica con sistemas mayores o menores del campo ambiental. Por lo tanto, todo sistema es también parte de un subsistema y/o de un suprasistema.

Un ejemplo de interrelación entre un sistema, un subsistema y un suprasistema, lo tenemos en la organización del Estado colombiano:

• El régimen departamental es un sistema que tiene como propósito cuidar las necesidades humanas y gubernamentales de sus ciudadanos a nivel regional.
• El sistema departamental tiene con subsistema los gobiernos municipales.
• El suprasistema es, por supuesto, el gobierno central.

III LA FAMILIA COMO SISTEMA SOCIAL



La referencia a los subsistemas, sistemas y suprasistemas nos lleva a hacer una nueva precisión antes de abordar el tema de la familia como sistema social. Se trata de la distinción entre “Macrosistemas” y “Microsistemas”:

° El Macrosistema, como lo insinúa la expresión, hace relación a lo “macro”, a lo grande, a lo amplio. De esta manera, son macrosistemas el universo, los países, las poblaciones, las sociedades, las corporaciones, etc.

° Los Microsistemas, por el contrario, hacen referencia a lo “micro”, a lo pequeño, a lo más particular. Con microsistemas, la familia, la pareja, los grupos.

Entre los microsistemas, la familia ha sido objeto de un interés científico formal desde hace aproximadamente cien años, en especial a nivel de la sociología y la antropología. Sin embargo, la teoría sobre sistemas familiares (o sea, sobre la forma como los miembros de una familia ejercen influencia entre sí y son influenciados por los demás integrantes) ha surgido apenas hace unos treinta años, particularmente en relación con la actividad clínica conocida como “Terapia Conviene al respecto anotar, cómo un enfoque sistémico, o interaccional, implica siempre que cualquier conducta particular o personal no debe ser considerada en forma aislada del comportamiento de los demás miembros del sistema. Es decir, que debe recopilar información del contexto familiar ante cualquier problema.

Ahora, volvamos a lo que decíamos al principio: una manera productiva de estudiar la familia y sus características lo es dentro del marco de referencia a la teoría de los sistemas. Pues bien, en este contexto, todo lo que hemos dicho hasta aquí sobre la operación de los sistemas, puede aplicarse también a la familia como sistema social, es decir, como complejidad organizada, o conjunto de subsistemas en mutua interacción. La familia, en efecto, no es la mera suma de las partes individuales; ella es una totalidad, vitalmente afectada por cada unidad del sistema.

Y tan integral es la relación entre las partes del sistema y el sistema total, que si un individuo o subsistema familiar flaquea en su funcionamiento, la totalidad del sistema familiar se ve afectada.
Como también a la inversa, si el sistema familiar no está funcionando adecuadamente, los síntomas de esa disfunción pueden desplazarse hacia uno de los miembros de la familia (fenómeno escrito como “búsqueda del chivo exijiatorio”, en la literatura acerca de la familia).

1. La estructura del sistema familiar

Un sistema debe tener una estructura tanto para sobrevivir como para cumplir sus metas y funciones. Como en todos los sistemas sociales, la estructura de la familia es la organización de las relaciones.

Ahora bien, las relaciones en la familia, dan lugar a los distintos subsistemas familiares: el subsistema marital, el subsistema padre (s) – hijo (s), el subsistema hermanos…

Recuérdese que un individuo es también un subsistema de la familia. Todo esto significa que los límites de los subsistemas familiares son de máxima importancia.

Tal como ocurre en los límites de la familia, en relación con su espacio vital, también los límites del subsistema familiar deben ser semipermeables, para permitir una diferenciación e individuación suficiente de los miembros; pero también para permitir un intercambio apropiado de inputs y outputs.

Una familia puede realizar adecuadamente sus funciones, según sea la calidad de los límites de los subsistemas; de esta manera: si los límites son demasiado apretados, la comunión en la familia disminuirá y sus miembros no se ofrecerán entre sí suficiente apoyo; si los límites de los subsistemas son demasiado laxos, los subsistemas no tendrán suficiente autonomía para cumplir sus funciones.

De acuerdo a lo anterior, una terapia familiar puede ser concebida como una intervención en los límites.

• Límites del sistema familiar Modelos personales e interpersonales

• Niveles de observación Parámetro externo de la familia total
- Subsistema Individual
- Subsistema Conyugal
- Subsistema Padres
- Subsistema Masculino
- Subsistema Hermanos
- Subsistema Femenino

2. La familia es un sistema circular



Debido a la necesaria interacción que se da entre sus miembros (sobre todo a nivel de conducta, a nivel de comportamiento) y, en especial, a las consecuencias reales que resultan de esta interacción, podemos afirmar que la familia es un sistema circular. En efecto, la interacción humana, en el sistema familiar, no es unidireccional; es recíproca.

El principio de circularidad, del sistema familiar, contradice entonces un difundido prejuicio acerca de la interacción humana: el que se refiere a la causalidad unidireccional de la conducta. Esto es, que “A” influye en la conducta de “B”, mientras que la recíproca no sería considerada, o se la rechazaría.

En el modelo circular, por el contrario, toda respuesta es, a su vez, un estímulo para la conducta sucesiva, la cual, en su momento, también se transforma en estímulo.

En el sistema familiar, por ser un sistema circular, debe pasarse, pues del modelo unidireccional A->B, al modelo recíproco A->B: B->A. Las conductas secuenciales A, B, C, D, nos demuestran como “D” aparece influyendo y desembocando en “A”.

Un modelo circular no tiene dificultad en describir y explicar el efecto que tiene, por ejemplo, la comunicación entre padre e hijo sobre la madre, etc. Justamente nos advierte Selvini y Prata: “Debemos tener siempre presente que el tipo de relación que el niño tiene con cada uno de los padres, es inseparable del tipo de relación que los padres tienen entre sí”.

Afirmar, como en el modelo unidireccional, que “A” es causa del comportamiento de “B”, quiere decir que observador no quiere, o no puede tomar en cuenta el efecto del comportamiento de “B” sobre “A”. Por consiguiente, es totalmente arbitrario puntuar la secuencia de las conductas en términos de causa-efecto (provocador-provocado, víctima-victimario, señalador-señalado, etc.) Cuando el observador tiene poco entrenamiento interaccional, tiende a perder de vista la circularidad sistemática y se inclina a analizar lo que es circular (conectado con un todo) en unidades independientes linealmente causales.

Como consecuencia de lo anterior, al guiarse por el principio de circularidad, un terapeuta no puede aceptar como realidad (por ejemplo: “Mi hija es una caprichosa”; “desde muy niño ya lo vi anormal”), “Lo que no es más que una puntuación arbitraria con la cual se intenta definir de una vez por todas (aunque sea inconscientemente) quién es el culpable de una situación de desacuerdo, confusión y malestar, sin tener en cuenta los condicionamientos relacionales recíprocos”.

3. Los procesos del sistema familiar: comunicación, roles y reglas

Toda familia está compuesta de subsistemas esenciales que constituyen la estructura de la familia. Esta estructura de relaciones es mantenida y manifestada a través de los procesos del sistema familiar: la comunicación, los roles y las normas (reglas).

• La comunicación:
Hace referencia al intercambio de símbolos verbales y no verbales, vocales y gestuales. Cada familia tiene un estilo característico de comunicación. Estos modelos característicos de interacción operan dentro de los límites de la familia y en transacciones con sistemas externos. El sistema y estilo de comunicación que tenga una familia, influye fuertemente en la conducta de sus miembros.

• Los roles:
De modo similar, los roles, o papel desempeñado por cada uno de los miembros, son usados continuamente como proceso para ordenar la estructura de relaciones dentro de la familia.

• Las normas o reglas:
Son la expresión observable de los valores de la familia y/o de la sociedad, son impuestas para garantizar que se viva a la altura de los roles. Para asegurar el cumplimiento de aquellas, se imponen sanciones positivas y negativas.

Mientras más congruentes son la comunicación, los roles, las reglas y los valores de un sistema familiar, más funcional será éste. Para que subsista una familia se requiere una cantidad mínima de congruencia entre estos procesos.

Un sistema familiar obtiene retroalimentación acerca de la calidad de su funcionamiento midiendo de alguna manera estos procesos. La retroalimentación es esencial para mantener ese equilibrio dinámico necesario para el funcionamiento de la familia.

El concepto de equilibrio dinámico sugiere las dos necesidades que las familias tienen de cumplir metas:

• Mantener un estado suficientemente estable y, simultáneamente, permitir la continua diferenciación de los miembros de la familia.

Así pues, las funciones, estructuras y procesos familiares están vitalmente interrelacionados.

4. Operatividad del sistema familiar

Para que el sistema familiar sea operante es necesario que se presenten:

• Un objetivo o meta:
La misión o tarea de la familia es el crecimiento y desarrollo del individuo, de la persona.

• Unos elementos o partes esenciales:
Se trata de las personas, hombres y mujeres, niños y adultos.

• Un orden en las partes:
Nos referimos a la autoestima, a las normas y a la comunicación de los diversos miembros de la familia.

• Una fuerza o dinamismo para conservar la energía del sistema y permitir que funcionen las partes

En el núcleo familiar, esta fuerza se deriva del alimento, el techo, el aire, el agua, la actividad y las creencias sobre la vida emocional, intelectual, física, social y espiritual de los miembros de la familia y su funcionamiento en conjunto.

• Las formas de interacción con el exterior, es decir, la apertura al cambio; la confrontación de lo nuevo y lo diferente:

En un sistema abierto, como debe ser la familia, sus partes, es decir las personas, estarán inteconexas y serán sensibles unas con otras, permitiendo que la información fluya entre el ambiente interno y externo.

Cuando el sistema familiar es abierto, la autoestima es elevada; la comunicación, directa, clara, congruente y favorable al crecimiento; el estilo es reconciliador; las reglas o normas, actualizadas, humanas, flexibles; el resultado, acorde con la realidad, adecuado, constructivo.

En cambio, cuando el sistema familiar es cerrado, la autoestima es baja; la comunicación, indirecta, poco clara, inespecífica, incongruente, limita el crecimiento; el estilo es acusador, aplacador, calculador, distractor; las normas o reglas encubiertas, anticuadas, inhumanas y fijas; el resultado, accidentado, caótico, destructivo, inadecuado.

Es muy importante, para los miembros de un hogar, tomar conciencia de la naturaleza de su sistema familiar, pues en esta forma aprenden a explorar y a apoyarse mutuamente, como si fueran un sólo individuo. Cuando esto sucede, sus miembros, al distribuir las responsabilidades, no preguntan ¨¿Por qué?¨, sino ¿Cómo?¨.

Digamos también que el secreto para crear un sistema familiar vital es permitir que cada miembro de la familia disponga de su individualidad, su privacidad. Pero, eso sí, sin caer en el individualismo. Al contrario, la familia, cuando es un sistema abierto, es el único sitio en el mundo donde todos podemos abrigar la expectativa de brindar mutuo apoyo; es allí donde todos podemos aliviar nuestras heridas espirituales, elevar nuestra autoestima y aprender el difícil lenguaje de la comunicación.

En conclusión: ¨Los seres humanos no pueden crecer en un sistema cerrado; en el mejor de los casos, solo existen. Los seres humanos quieren más que eso¨ (V. Satir).

1. Sobre el tema en cuestión, pueden verse: “Apuntes sobre la Teoría de Sistemas como Marco de Referencia para el Estudio de la Familia” (manuscrito), de Olga Lucía López. Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia.
2. Óscar Johansen Bertoglio: Introducción a la Teoría General de Sistemas, Noriega editores, Méjico, 1981.
3. Óscar Johansen Betoglio, o.c. pág. 54.
4. Óscar Johansen Betoglio, o.c. pág. 54.
5. Óscar Johansen Betoglio, o.c. pág. 54.
6. Ver los apuntes de Olga Lucía López, o.c.

Por: + Guillermo Orozco Montoya
Tomado del libro: Tu familia la major inversión
Editado por: Editorial Universidad Pontificia Bolivariana
Año 2003

IV El sistema familiar y su suprasistema la sociedad

La familia, como sistema abierto, está en interacción con otros sistemas: la escuela, la iglesia, la fábrica, la cooperativa, el barrio, el grupo de paisanos…

Esto significa que las relaciones interfamiliares están en relación dialéctica con el conjunto de las relaciones sociales, condicionándolas (por algo se dice que la familia es la célula y fundamento de la sociedad). Pero a su vez, las relaciones familiares están condicionadas, en gran medida, por las normas y los valores de la sociedad circundante.

Si partimos de la premisa de que la familia es un sistema en interacción con otros sistemas, la exploración de las relaciones interpersonales y de las normas que regulan la vida de los grupos en los que el individuo está más arraigado será un elemento indispensable para la comprensión de los comportamientos de quieres forman parte de éstos, y para la realización de una terapia significativa; pero también, para una acción preventiva.

Para que una familia sea funcional, su foco, en consecuencia, no debe estar solamente en su propio sistema interno. El sistema familiar existe dentro de un suprasistema-espacio vital o ambiente que, a su vez, puede ser subdividido en ambiente próximo de la familia más extensa (la vecindad y la comunidad) y en un ambiente más remoto (la región, la nación, el mundo). Es decir: familia nuclear, familia extensa, sociedad.

El límite de la familia con su espacio vital es, por consiguiente, crucial: una familia debe poder distinguir entre sí misma y “los de afuera”, o de lo contrario su autoidentidad (y por lo tanto su existencia como sistema) se verá amenazada.
Sin embargo, el sistema familiar debe ser semipermeable, permitiendo el intercambio vital con su ambiente. Ahora bien, si el límite del sistema familiar es demasiado rígido, es decir, si se ha vuelto demasiado aislado del intercambio con su espacio vital, se mueve hacia la desintegración. Pero también puede ocurrir lo contario: si el intercambio de la familia con su espacio vital es demasiado abierto, su sentido de autoidentidad se ve amenazado y el ambiente puede abatirlo.

V. Diferentes estilos de familia

Las consideraciones que hemos hecho sobre el sistema familiar, nos dan ya pie para preguntar: ¿Cómo es tu familia?.
• ¿Te agrada vivir con tu familia en la actualidad?
• ¿Sientes que vives con amigos que te agradan y en quienes confías, y a quienes agradas y a su vez confían en ti?
• ¿Ser miembro de tu familia es divertido y emocionante?

Si puedes responder que “si”, a éstas preguntas, es porque vives en lo que podríamos llamar una familia nutricia. Si contestas “no” o “no mucho”, es posible que vivas en una familia que tiene ciertos conflictos; lo cual no significa que sea una mala familia, sino que sus miembros tal vez no son felices o no han descubierto la forma de amar y valorar abiertamente a los demás.

Después de conocer a centenares de familias, encuentro que es posible colocarlas a todas en un punto de la escala que va desde “muy nutricia” hasta “muy perturbada o conflictiva”.

1. Familias nutricias
¿Cómo es una Familia Nutricia?

La familia nutricia se caracteriza por su estructura flexible, con límites claros entre sus miembros y demarcaciones nítidas entre los subsistemas de la pareja, de hermanos y de las relaciones entre padres e hijos.
• En la familia nutricia, los cambios no se perciben como una amenaza, la angustia se considera como una señal de que hay algo que cambiar, y existe un equilibrio que permite adaptarse a los cambios.
• Se favorece la autonomía (el desarrollo individual es muy importante), como también el funcionamiento total del sistema: a cada miembro se le permite sentir, pensar y actuar como individualidad separada, haciéndose responsable a su vez de lo que piensa, actúa y siente.
• Se reconoce la posibilidad de errar en las personas: tanto los padres como los hijos pueden equivocarse, sin desarrollar una imagen negativa de sí mismos. De esta manera, se configura un clima donde los miembros de la familia pueden estar cómodos, sentirse seguros, pueden “ser” ellos mismos, aun cuando existan desacuerdos e incertidumbres.
• Los acuerdos son el resultado de compromisos en un clima libre de intimidaciones, y la negociación es una base para resolver los problemas.
• Pero existe una jerarquía clara de poder, con el liderazgo en el padre y en unión con la madre, como segunda persona que comparte la autoridad. De ahí que no se requiere una lucha por el poder; hay un sistema claro de reglas, y se comparten las tareas familiares.
• Todos son oídos y tenidos en cuenta en las decisiones familiares; nadie tiene temor de ser excluído, ni siquiera los niños, que aceptan tener menos poder.

En una familia nutricia se puede, pues, percibir naturalidad, sinceridad y amor, se demuestra afecto y deseo de vivir; todos son escuchados y valorados. Se expresa abiertamente el sentimiento, así como el dolor y la desaprobación; no se teme correr riesgos ni cometer errores porque hay comprensión y oportuna colaboración.

Cualquiera puede constatar la vitalidad de una familia nutricia: hay fluidez y armonía en sus relaciones interpersonales; los hijos, aún los muy pequeños, son muy abiertos y amistosos, y el resto de la familia los trata como personas.