HOGAR SANTA CLARA

Hermana Teresa, fundadora

1867-1934. la época comprendida entre estas fechas es el marco temporal en que vivió la madre Teresa Cortimiglia, fundadora de las Hermanas Franciscanas de Santa Clara.

Nació en Corleone (Italia) el 7 de febrero de 1867. Desde muy niña sintió el llamado de Dios, a los 24 años vistió el habito religioso. Sostenida y guiada por el padre Estanislao Restivo, de la tercera orden regular de San Francisco, escribió las constituciones del instituto, que debía acoger religiosas no de clausura monacal sino en contacto directo con el pueblo, dedicadas a la instrucción religiosa, a la educación de la juventud, que Madre Teresa veía crecer sin freno moral aún en la ciudad natal, a la pastoral social y al cuidado de adultos mayores, Murió el 1 de junio de 1934.

El 19 de mayo de 1969, en Monrealle (Italia), se dio comienzo al proceso diocesano sobre sus virtudes heroicas. El 21 de diciembre de 1998, obtuvo el título de venerable.

Nuestra madre Teresa bajo la guía del espíritu Santo, toma una inspiración especial del ejemplo de San Francisco y Santa Clara.

Quiénes somos

Hermanas Franciscanas de Santa Clara

Comunidad de religiosas que inspiradas por el Señor, quieren vivir el evangelio de nuestro Señor Jesucristo, siguiendo las huellas de Jesús, interpretado según San Francisco de Asís y de nuestra madre fundadora "Teresa Cortimiglia", viviendo en fraternidad y siguiendo libremente a Cristo en pobreza, castidad y obediencia, con la vocación específica de ayudar al más necesitado.

Misión

El instituto de Hermanas Franciscanas de Santa Clara, tiene como misión, el servicio del más necesitado, en la persona de los niños y jóvenes en internados y en el campo educativo; a las personas mayores en hogares geriátricos.

Combinamos este servicio con una labor pastoral y catequética en conexión con las parroquias y lugares de misión, en un intento constante de actualizar el espíritu y carisma de nuestra fundadora.

Fin del Instituto

El fin del instituto implica un proyecto que en armonía con las intenciones de la iglesia y con las exigencias del pueblo de Dios, requiere un apostolado dinámico, basado en las obras de misericordia a través de la atención a niños, jóvenes y personas mayores, como también en el servicio educativo y en la evangelización de los hermanos.