Julián Cataño - Comunicador

Comunicar y evangelizar en nuestros días

Desde hace muchos años nuestra Iglesia ha sido consciente de la importancia que tienen los procesos comunicativos para su labor evangelizadora, con una serie de inquietudes que surgen a diario. En un principio la preocupación radicaba en si el mensaje de la Palabra se transmitía en un lenguaje claro y directo, mientras que hoy día esto se ha ampliado hasta el punto de indagar por las herramientas que el entorno nos ofrece, cuáles son las más idóneas y de qué manera pueden tener mayor impacto.

El Concilio Vaticano II por ejemplo, resaltaba la importancia de los medios de comunicación social como instrumento para ayudar en la misión de predicar el mensaje de salvación que promueve la Iglesia católica. Por su parte, el Papa Benedicto XVI en la Jornada Mundial de las Comunicaciones mencionaba la necesidad de dirigir los esfuerzos de la evangelización hacia un hombre que gracias a los medios de comunicación tiene una forma de ser y de actuar muy concreta.

En ese sentido entonces podríamos afirmar que los cristianos de hoy hacemos parte de una sociedad que convive en su cotidianidad con los medios de comunicación, las llamadas Tecnologías de Información y Comunicación –TIC’s–, las redes sociales y todas las demás herramientas que estas traen consigo, imponiendo así un reto para quienes desean emitir mensajes de cualquier tipo, incluyendo a nuestra Iglesia y su misión evangelizadora.

Ya no basta con producir un espacio radial o un programa de televisión. Hoy es necesario acogerse a todas alternativas posibles para llegarle a un público que cada vez tiene más herramientas y medios para comunicarse, pero que cuenta con menos tiempo para consumir los contenidos que esos medios le brindan. De este modo las redes sociales, los portales web y variedad de producciones digitales cobran relevancia y marcan la pauta en cuando a estrategias de comunicación.

Ahora bien, si por un lado hay claridad sobre esas herramientas y cómo usarlas, por el otro es necesario tener en cuenta algunos aspectos importantes en el proceso de comunicar y evangelizar, a saber: - Es importante que las personas encargadas de los medios de comunicación que son usados en la labor evangelizadora vivan su fe cristiana y participen de los procesos que nuestra Iglesia realiza en su comunidad, pues si no estamos inmersos en el contexto y no vivimos la vida en Cristo, difícilmente podremos transmitir un mensaje idóneo y útil.

- Analizar con detenimiento cuáles son los medios más adecuados y el tipo de mensajes que se emiten, a quién van dirigidos y cómo se están enviando, de modo que se logre una interacción permanente con las personas. - Usar los medios como herramienta para evangelizar implica también buscar que a través de estos y sus contenidos se pueda movilizar socialmente a nuestras comunidades en torno a objetivos comunes. Lo ideal sería que en cada pueblo, en cada parroquia, hubiese personas interesadas en empoderarse de los medios de comunicación a los que tienen acceso y usarlos para el servicio social y pastoral.

- Generar espacios que permitan fortalecer la relación Iglesia-comunidad, donde no sólo se comparta el mensaje de la Palabra de Dios, sino que también se cuente el quehacer de la Iglesia como institución que hace presencia fuerte en los territorios y que trabaja de la mano con la comunidad para construir tejido social y mejorar las condiciones de vida de muchos de sus habitantes.

En conclusión, comunicar y evangelizar en nuestros días trae consigo la necesidad de buscar los medios más adecuados para que lograr que la Palabra llegue a todos los rincones de nuestra comunidad, movidos por el deseo de evangelizar, contar lo que se hace como Iglesia en cada lugar y mover todas las fuerzas vivas del territorio en torno a un objetivo común: ser cada vez mejores personas y mejores ciudadanos, en familia y en sociedad, siempre de la mano de Cristo.