Vida Consagrada y Pastoral Sacerdotal

IGNACIO MONTOYA SERNA

Coordinador
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"La vida consagrada es una vocación no una carrera, significa una llamada divina; "Dios llama especialmente a algunos fieles a dicho estado, para que gocen de este don peculiar en la vida de la Iglesia y favorezcan su misión salvífica de acuerdo con el fin y el espíritu del instituto"



Todos los católicos estamos llamados al seguimiento de Cristo. Por el bautismo nos hacemos Hijos de Dios, Hermanos de Jesucristo y Templos vivos del Espíritu Santo. Por lo tanto, la vida de los católicos, si quieren ser fieles y coherentes con su bautismo no puede ser la misma que la de una persona no bautizada. La imitación de Cristo será la tarea fundamental en su vida.

Sin embargo, hay personas que por una invitación especial de Dios, bajo una moción del Espíritu Santo, se proponen seguir más de cerca a Cristo, entregarse a Dios amado por encima de todo y procurar que toda su vida esté al servicio del Reino. Esto es lo que se llama en la Iglesia católica, la vida consagrada.

Las personas que asumen libremente el llamamiento a la vida consagrada viven los así llamados consejos evangélicos por amor al Reino de los cielos. Los consejos evangélicos son la pobreza, la castidad y la obediencia. Se les llama consejos evangélicos porque fueron predicados por Cristo en el evangelio y aparecen como una invitación para seguir más de cerca el camino que Él recorrió en su vida. Si bien todos los católicos estamos llamados a vivir estos tres consejos, la persona consagrada lo hace como una manera de vivir una consagración “más íntima” a Dios, motivado siempre por dar mayor gloria a Dios. La pobreza es el desprendimiento de todo lo creado para utilizarlo de forma que pueda dar mayor gloria a Dios. La castidad es lograr que toda nuestra persona: inteligencia, voluntad, afectos y cuerpo estén dominados por nosotros mismos. Y por último, la obediencia, es el sometimiento de la voluntad propia a la voluntad de Dios, a través de los superiores legítimos, representantes de Cristo para el alma consagrada.

Las personas consagradas a Dios pueden vivir su consagración de muy diversas formas y así vemos como a lo largo de la historia de la Iglesia, desde las primeras comunidades cristianas en el Asia Menor hasta los florecientes centros urbanos de nuestros días, la vida consagrada asume diversidad de formas. Las hay de aquellos que se dedican a la oración y a la contemplación en un lugar apartado de toda civilización. Hay quienes inmersos en el mundo, viven su consagración entre las más diversas actividades de la vida diaria.

Tomado de Catholic.net.

En la Diócesis contamos con la presencia de algunas comunidades religiosas de vida activa y contemplativa Como son:

H Siervas de la Iglesia
H Obras del Corazón de Jesús y de la Madre de Dios
H Dominicanas de la Presentación
H del Fiat de María
H Franciscanas Misioneras del Niño Jesús
H Franciscanas de Santa Clara
H Misioneras Misioneras se Santa Teresita del Niño Jesús
H Hijas de Nuestra Señora de las Misericordias
H Santísima Trinidad de Valence
H Siervas del Santísimo y de la Caridad
H de los Pobres de San Pedro Claver
H Misioneras de María Inmaculada y santa Catalina de Sena. Madre Laura

Y contamos con dos comunidades masculinas como son:

Hermanos Contemplativos del Carmelo Y Hermanos del Buen Samaritano Y contamos con la comunidad quien es pulmón espiritual de la Diócesis como son: Hermanas Contemplativas del Carmelo

Damos gracias a DIOS por el don de la Vida Consagrada al Servicio de la Iglesia y de las comunidades donde están presentes