PARROQUIA PADRE MARIANITO

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BREVE RESEÑA HISTÓRICA

La comunidad de Villanueva está conformada actualmente por unas 250 familias y poblada por 1.500 habitantes aproximadamente, en su mayoría reasentados provenientes de cuatro veredas desaparecidas debido a la construcción del embalse o proyecto hidroeléctrico Porce II y son esas comunidades rurales: Garzón, Guacavé, La cancana y La Picardía.

En 1995 se adquirieron por parte de empresas públicas de Medellín los predios de Hojas Anchas y San Antonio, lugares seleccionados con la participación de las comunidades, para la construcción del reasentamiento. En éstas fincas se encontraban asentados en cambuches 30 mineros provenientes de otras regiones, quienes habían llegado en el transcurso de los años anteriores, razón por la cual no se consideraron como sujetos del reasentamiento.

Es necesario recalcar que la compra de estos predios fue pieza fundamental en el proceso de gestión social, dado que sería el lugar donde las familias vivirían. Para esto se promovió una importante participación de las familias. La selección de estos terrenos generó mayor claridad de futuro en muchas de las que no habían tomado su opción por el reasentamiento, constituyéndose en otro elemento dinamizador del proceso de negociación.

Para posibilitar que el reasentamiento fuera la alternativa más integral para éstas comunidades, se enfocó desde el principio como la resultante de tres componentes: la participación de las comunidades, un equipo de gestión social idóneo y comprometido y la voluntad de sacar adelante el programa construyendo paso a paso cada componente, en un proceso integrador de todos sus elementos.

El restablecimiento de la base económica ha sido y será el componente orientado a cimentar la sostenibilidad del reasentamiento, a sustentar las redes sociales y a dar sentido y razón de ser a la voluntad de pertenecer al nuevo hábitat. El proceso constructivo del nuevo hábitat es el escenario para dar forma a la organización y participación de una comunidad nueva, construida con las expectativas, esperanzas, y temores de las afectadas por el proyecto. Este componente es la escuela donde la comunidad aprende a ser otra y se compromete a serlo a medida que va tomando parte en la construcción de casas, equipamiento y obras ornamentales.

El restablecimiento de las redes sociales y culturales no es una acción ni un programa en sí mismo, es el resultado de todas las acciones y de todos los programas; alcanzarlo fue el objetivo propuesto, buscarlo fue el punto de partida de programas y actividades, y su estado actual es el testimonio fiel de lo que se ha hecho.

La identidad que vaya alcanzando el corregimiento de Villanueva y el perfil de cada una de sus familias y personas será la prueba de si el reasentamiento fue, en su momento histórico, la mejor alternativa para el manejo integral del impacto del desplazamiento.

La empresa organizó en esa época del reasentamiento un plan de manejo que definió algunos proyectos económicos definitivos, peo mientras éstos se consolidaban se plantearon algunas alternativas para el sostenimiento económico de las familias como: Continuar la explotación minera en el lapso anterior al llenado del embalse, incorporar mano de obra de las familias en la adecuación de las parcelas, en la construcción de las viviendas y en la realización de diferentes actividades derivadas del proyecto hidroeléctrico, aprovechar transitoriamente en ganadería las tierras adquiridas para el embalse y ejecutar pequeños proyectos comerciales en los sitios de construcción de las obras principales del proyecto hidroeléctrico. La comunidad de Villanueva inició oficialmente su vida nueva con un ritual de bienvenida preparado con símbolos que contrastaban con los de despedida celebrados por las comunidades de Garzón, Guacavé, La Cancana y La Picardía para significar el fin de su “vida vieja”.

El bautizo oficial del reasentamiento y el de cada punto significativo del equipamiento se llevó a cabo con actos simbólicos presididos por un sacerdote de Yolombó. Los nombres de cada lugar fueron propuestos por los líderes y validados por la comunidad por medio de una encuesta aplicada por el comité de comunicaciones a todas las familias. Cada nombre evoca un recuerdo o suscita una esperanza; por ejemplo, la caseta comunitaria de hojas anchas se bautizó orozuelo (oro y anzuelo), y la de san Antonio, la batea (Instrumento por excelencia del barequero): El rio como riqueza, trabajo y sustento.

El 14 de Febrero de 1998 se celebró la gran fiesta de bienvenida a Villanueva, preparada cuidadosamente por Empresas Públicas de Medellín, la Corporación Antioquia Presente y los diferentes comités de la comunidad. Se contó con la participación de la administración municipal de Yolombó y de las comunidades vecinas. La comunidad decoró sus casas y cuadras; hubo manifestación de expresiones comunitarias como danzas, riñas de gallos y presentación de comparsas.

Entre estas expresiones se destacan tres símbolos que, sumados al bautizo del reasentamiento y los equipamientos, se constituyen en los significantes de la nueva vida comunitaria.

La alborada, como símbolo de un nuevo amanecer comunitario; la circunstancia de haber ocurrido bajo la lluvia le dio un matiz que, visto hoy por un observador de fuera, bien puede asociarse a los ritos de purificación; el árbol de los deseos, del cual pendían como frutos en maduración los anhelos, las expectativas de futuro y las esperanzas y la puerta de entrada, para abrirse paso hacia nuevos horizontes.

. La infraestructura del reasentamiento es moderna y con todos los elementos para proporcionar calidad de vida. Existen varias fuentes de empleo como Cartón de Colombia, empresa que reforesta fincas en ésta zona en la cual laboran personas de la comunidad, la pesca, la búsqueda de oro en el río, el proyecto de la hidroeléctrica Porce III y el trabajo por días en fincas aledañas.

En cuanto a lo religioso, la comunidad de Villanueva en general es de credo católico, aunque existen aproximadamente unas veinte familias que son de otros grupos religiosos (Pentecostales y Trinitarios), que en realidad no interfieren en el trabajo que realiza la parroquia. El reto grande en la evangelización en éste lugar sería anunciar a Jesucristo, de tal manera que tantos que demuestran indiferencia espiritual pudieran acercarse nuevamente a la iglesia católica. El templo parroquial es acogedor y construido en una estructura muy sólida, techo de madera y tablilla.

La parroquia comprende dos sectores que son: Hojas Anchas Y San Antonio y cuatro veredas que son: El Tapón, El hormiguero, Bengala Y La Solita.

A partir del 9 de octubre de 1.999 el señor obispo Héctor Salah Zuleta autorizó el registro de las partidas en los libros propios.

La comunidad parroquial ha tenido distintos nombres desde que existe la presencia del sacerdote a saber: El Divino Niño, San Antonio De Villanueva Y San Antonio De Padua. El 22 de Febrero del 2014, el señor obispo Guillermo Orozco por decreto No.002/NCP/2014 la nombran parroquia padre Marianito. Los sacerdotes que han prestado su servicio pastoral en ésta comunidad son: Gabriel Urrego, P. Hernando Ramírez, P.Luis Carlos González, P. Iván Tobón, P. Jaime Cataño, P. Esteban Piedrahita, P. Iván Jiménez, P. Jaime Machado, P.Omar Restrepo y actualmente P. Francisco Saldarriaga.

ACTIVIDADES PASTORALES PARROQUIALES

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